La Policía de Investigaciones (PDI) concluyó que no existió intervención de terceros en el incidente protagonizado por Rodrigo Rojas Vade en marzo pasado. Las diligencias realizadas durante un mes apuntan a descartar cualquier hipótesis de secuestro o agresión externa.
Entre las pruebas recabadas, se determinó que las amarras usadas en el suceso coincidían con elementos encontrados en su propia mochila. Además, los mensajes escritos en su cuerpo presentaban similitudes con su caligrafía y un plumón hallado en su vehículo.
El informe policial fue remitido al Ministerio Público. La causa podría cerrarse sin imputados, dado que no existe denuncia formal ni querellantes. La autoagresión, en este contexto, no constituye un delito.
El caso, que inicialmente se planteó con posibles motivaciones políticas, se inclina ahora hacia una explicación de índole personal. La situación deja abierta la interrogante sobre la veracidad de los hechos reportados.
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