Expertos alertan sobre riesgos cardiovasculares y adulteración en suplementos deportivos
El uso indiscriminado de quemadores de grasa y pre-entrenos, a menudo promocionados como seguros, esconde peligros para la salud cardiovascular y la posibilidad de contener sustancias no declaradas, según advierten especialistas.
El consumo de quemadores de grasa, precursores del entrenamiento y suplementos proteicos ha experimentado un notable crecimiento en Chile. Estos productos, promocionados a través de redes sociales, gimnasios y tiendas en línea como alternativas “naturales” y “seguras”, presentan una realidad preocupante según la evidencia científica y las alertas sanitarias.
Francisco Álvarez, académico de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, subraya la falsa sensación de seguridad que rodea a estos suplementos. Muchos consumidores los consideran inocuos, pero pueden desencadenar efectos adversos significativos, especialmente si contienen estimulantes o sustancias no declaradas.
La experiencia internacional respalda esta inquietud. Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine estimó 23 mil atenciones de urgencia anuales en Estados Unidos asociadas al uso de suplementos dietarios, particularmente productos para bajar de peso y energizantes. Estos casos se vincularon a taquicardia, hipertensión y arritmias, eventos que Álvarez explica responden a los compuestos frecuentemente incluidos en quemadores de grasa y pre-entrenos, algunos con potentes efectos farmacológicos.
Otro factor alarmante es la adulteración de estos productos. La FDA ha identificado más de 700 suplementos “naturales” adulterados entre 2007 y 2016, muchos de ellos con sibutramina, retirada del mercado por sus riesgos cardiovasculares, o estimulantes sintéticos no declarados. “Cuando un producto contiene ingredientes ocultos, el usuario queda completamente indefenso. No sabe qué está consumiendo ni qué dosis está recibiendo”, enfatiza el académico.
Chile no es ajeno a esta problemática. En 2017, el Instituto de Salud Pública ordenó el retiro de 28 productos vendidos como suplementos que contenían sustancias de acción farmacológica. También se han emitido alertas por DMAA, un estimulante asociado a eventos cardíacos presente en algunos pre-entrenos. El problema se agrava al combinarse estos compuestos con altas dosis de cafeína, una práctica común en estos productos.
El mercado informal y el comercio digital intensifican los riesgos. En 2020, Aduanas decomisó más de un millón de suplementos falsificados provenientes de China. Álvarez advierte que la compra de productos a través de redes sociales o plataformas sin control sanitario carece de garantías sobre calidad, pureza o veracidad de la etiqueta.
Respecto a los suplementos proteicos, el académico aclara que tienen utilidad en contextos específicos, pero su uso indiscriminado conlleva riesgos. “El exceso de proteína puede sobrecargar el riñón en personas predispuestas y desplazar una alimentación equilibrada. No se trata de demonizarlos, sino de usarlos con criterio y supervisión profesional”.
La recomendación principal es desconfiar de las promesas de resultados rápidos, evitar la mezcla de múltiples estimulantes y consultar a profesionales de la salud antes de iniciar su consumo. “Lo natural no siempre es seguro, y en temas de salud no se puede actuar por impulso ni por moda. La evidencia debe estar por encima del marketing”, concluye el especialista.
El sostenido crecimiento del mercado de suplementos exige reforzar la fiscalización, la educación sanitaria y el rol orientador del profesional de salud. Priorizar la evidencia científica sobre las promesas comerciales es crucial para prevenir eventos adversos evitables.