Este lunes se cumple un nuevo año desde la última aplicación de la pena de muerte en Chile. Esta sentencia fue utilizada en 58 oportunidades por los Tribunales de Justicia entre 1875 -cuando fue incluida al ordenamiento jurídico- y el 3 de abril de 2001, cuando fue derogada por el entonces Presidente Ricardo Lagos y reemplazada por la pena de presidio perpetuo.
No
obstante el año en que fue promulgada, la pena capital se aplicó por primera
vez el 3 de febrero de 1890, cuando un sujeto que fue declarado culpable del
delito de robo con homicidio, fue ejecutado por el pelotón desigando para su
fusilamiento.
Como
él, otras 28 personas fueron condenadas y matadas por este delito; 24 por
homicidio calificado, uno por asalto con homicidio, uno por homicidio con
incendio y tres por homicidio por violación. Paralelamente, según los registros
de los gobiernos desde 1964 hasta la fecha, fue bajo el mandato de Carlos
Ibañez del Campo donde se produjo la mayor cantidad de fusilamientos por pena
de muerte, con ocho condenados.
Sicópatas
de Viña del Mar
Un
caso que acaparó las portadas de los medios de comunicación fue, precisamente,
la última condena a muerte dictada por un tribunal chileno. Fue el 29 de enero
de 1985 cuando fueron ejecutados los ex funcionarios de Carabineros Jorge
Sagredo y Alberto Topp Collins, más conocidos como los "Sicópatas de Viña
del Mar".
Los
ex uniformados fueron declarados culpables del asesinato de una decena de
mujeres. Pese a que lo solicitaron en reiteradas oportunidades, el dictador
Augusto Pinochet les negó el indulto presidencial, dando luz verde a su
fusilamiento.
Chacal
de Nahueltoro
Un
caso emblemático de la aplicación de este precepto legal fue la condena de
Jorge del Carmen Valenzuela Torres, conocido como "el Chacal de
Nahueltoro", quien fue condenado por el asesinato de su pareja, Rosa
Rivas, y de sus cinco hijos, en el año 1960.
El
caso se tornó polémico debido a que durante su reclusión de tres años, mientras
esperaba su fusilamiento, experimentó cambios significativos en su conducta,
aprendiendo a leer, escribir y fabricar guitarras, al mismo tiempo en que se
acercó a la religión católica. Paralelamente, argumentaba que estaba
arrepentido de lo realizado, sosteniendo que, en el momento, no contaba con las
herramientas para tener conciencia de lo que hizo.
Finalmente, el 30 de abril de 1963, un pelotón de Gendarmería procedió a fusilar a Valenzuela, pese a los esfuerzos del sacerdote católico Eloy Parra, quien solicitó encarecidamente un indulto presidencial al entonces Mandatario Jorge Alessandri.
Autor y Fuente: Mega.cl