Boric: "La izquierda que solamente le echa la culpa al adversario está condenada a diluirse"
El Presidente Gabriel Boric analiza las lecciones de su mandato, la autocrítica de la izquierda y sus planes tras dejar La Moneda, descartando cargos internacionales.
El Presidente Gabriel Boric ha realizado un llamado a la reflexión sobre el futuro de la izquierda y su propio camino tras finalizar su mandato en La Moneda en dos meses. En una entrevista publicada por El País, el Mandatario compartió las lecciones aprendidas durante su gestión.
Boric enfatizó que "la política democrática no es de heroísmo, sino de consistencia, responsabilidad y transformación real de las condiciones de vida de la gente. Yo puedo tener discursos incendiarios, encontrar antagonistas, prometer cualquier cosa, pero si la calidad de la vida no mejora, es irrelevante". Subrayó la importancia de someter las propias ideas a un escrutinio constante mediante argumentos sólidos, manteniendo la coherencia y la defensa de principios.
Respecto a su identidad política, afirmó: "yo empecé el Gobierno siendo una persona que me definía como una persona de izquierda y termino el Gobierno definiéndome como una persona de izquierda".
Sobre la autocrítica del progresismo, el Presidente señaló que no se trata de buscar culpables ni de un "derrumbe", sino de una revisión necesaria ante la dinámica de la disputa por la hegemonía. "Si la izquierda deja de reflexionar sobre sí misma, sobre lo que pretende representar, evidentemente está muerta. Pero creo que es un error desmarcarse y renegar de lo obrado", advirtió.
En una declaración contundente, Boric aseveró: "No basta solamente una reflexión de café. La izquierda que solamente le echa la culpa al adversario está condenada a diluirse".
Mirando hacia su futuro fuera de La Moneda, el Presidente descartó explícitamente la posibilidad de asumir un cargo internacional, algo que se especulaba en algunos sectores. "No quiero un cargo internacional", declaró.
Boric reconoció las diferencias sustanciales con el modelo de sociedad promovido por la derecha, indicando que "Nuestra ocupación tiene que ser volver a ser mayoritarios. No basta con sentirse bien uno mismo con las ideas que tiene si no son mayoría en la sociedad".
Consideró saludable mantenerse al margen de la contingencia inmediata como ex Presidente, aunque aclaró: "Evidentemente, si hay mentiras o ataques, tendré que defender lo obrado".
El Mandatario expresó su interés en el trabajo de base, el fortalecimiento de los partidos políticos y la vinculación con sectores periféricos de la población, buscando "crear comunidad".
Aunque no definió con exactitud su próximo rol, Boric manifestó su compromiso: "voy a seguir trabajando por la conformación de una alianza amplia entre la izquierda, el centroizquierda y el centro. Este es el oficio que me apasiona y voy a seguir trabajando por mejorar la calidad de vida del pueblo de Chile desde un lugar que todavía está por verse".
Reconoció que la labor política implica un inconformismo constante y que, si bien se ha avanzado en construir un país "más justo, más igualitario, un poco más cohesionado socialmente, con una mejor distribución de la riqueza", "falta muchísimo por hacer".
Respecto a un posible rol opositor al futuro Ejecutivo, Boric señaló que "depende mucho del comportamiento del Gobierno", pero insistió en que la oposición debe ser democrática, territorial y alejada de "Twitter ni de camarillas políticas".