PDI realiza reconstitución de escena en vivienda de administrador municipal por desaparición de concejala de Villa Alegre
A casi un año de que se perdiera el rastro de María Ignacia González, equipos especializados se desplegaron para reconstruir sus últimas horas. La diligencia busca contrastar tiempos y trayectorias frente a contradicciones surgidas en las declaraciones de testigos clave.
Durante la noche de este jueves, la Policía de Investigaciones (PDI) llevó a cabo nuevas y trascendentales diligencias en la comuna de Villa Alegre, en el marco de la investigación por la desaparición de la concejala María Ignacia González, de 73 años de edad. Con la presencia de múltiples equipos especializados, los detectives desplegaron un amplio operativo para realizar una reconstitución de escena en la calle El Naranjal. Este lugar es considerado un punto clave en la indagatoria, ya que corresponde a la vivienda vinculada al administrador municipal de la comuna, Rodrigo Cancino Montoya.
De acuerdo con los antecedentes del caso, este inmueble fue el último sitio donde la autoridad fue vista con vida la madrugada del 15 de junio de 2025, fecha en la que se le perdió el rastro en medio de un intenso sistema frontal que afectaba a la zona. Durante la jornada de peritajes, el Ministerio Público y la PDI buscaron reconstruir el minuto a minuto de aquella noche, contrastando trayectorias, tiempos y las versiones entregadas por los testigos. Esta labor se desarrolla en una causa que se mantiene bajo estricta reserva judicial.
La investigación ha logrado establecer que, en sus últimas horas, la edil permaneció en la vivienda habitada por el administrador municipal junto a su madre y su padre. Precisamente, Rodrigo Cancino ha sido considerado un testigo clave desde los inicios del proceso debido a su cercanía con los últimos momentos en que se vio a la concejala. Asimismo, durante las últimas semanas, su padre —un conocido carnicero de Villa Alegre— prestó declaración ante los policías, diligencia en la cual se habrían constatado algunas contradicciones.
Estas discrepancias, sumadas a los registros de cámaras de seguridad que han puesto en duda las versiones iniciales de quienes estuvieron en contacto con ella, motivaron el refuerzo de los trabajos en terreno y el reexamen exhaustivo de los testimonios.
A lo largo de estos meses, los entes persecutores han trabajado sobre distintas hipótesis. Una de las principales líneas investigativas sugiere que María Ignacia González podría haber caído a bordo de su vehículo a las aguas del río Loncomilla. Esta teoría se sustenta en imágenes de cámaras de vigilancia y en el rastreo de su teléfono celular, cuya señal marcó un desplazamiento hacia el sector de La Balsa antes de perderse definitivamente.
Sin embargo, esta tesis no convence del todo al entorno familiar. Las hijas de la concejala han expresado públicamente sus dudas respecto al curso de la indagatoria, sosteniendo que existen aristas que no han sido profundizadas lo suficiente y planteando la posible intervención de terceras personas en el hecho. A casi un año del suceso, el caso sigue abierto, manteniéndose sin detenidos y sin una hipótesis completamente confirmada sobre el paradero de la autoridad comunal.