Cuando un culpable es absuelto
El abogado Jorge Valenzuela Navarro reflexiona sobre la puerta giratoria, venalidad de jueces, incompetencia de fiscales y la falta de diligencia de las policías en Chile.
Puerta giratoria, venalidad de jueces, incompetencia de fiscales, falta de diligencia de las policías. Son expresiones muy comunes para referirse a problemas judiciales en nuestra prensa nacional.
Como es la prensa, sea escrita, oral o visual la que tiene el contacto directo con la ciudadanía, la gente se queda con esas expresiones como verdades y luego las repite en sus respectivos círculos y eso hace opinión pública. Resultado: sistema judicial ineficiente.
Los involucrados ni siquiera tuvieron derecho a réplica y en el caso de quienes pertenecemos al Poder Judicial, ni siquiera podemos defendernos, el Código Orgánico de Tribunales prohíbe a los jueces hacer comentarios sobre causas que están conociendo o pueden legar a conocer.
Ese es el problema cuando se hacen afirmaciones sin mayor fundamento. Se hace la afirmación, sabiendo quien las hace que no habrá réplica.
Cuando se trata de un hecho público y notorio es muy común ver aparecer la autoridad política, municipal, parlamentaria o de gobierno vociferando que se querellarán “contra todos los que aparezcan como responsables”, es decir, en contra de nadie, pues no se alguien se llame “Aparezca responsable”. Cuando la querella no se dirige en contra de una persona determinada, es tirar a la bandada, en buen chileno, “por siaca”. Hasta ahí llega la responsabilidad de esa autoridad.
Si es que hay algún detenido, a lo más concurre a la primera audiencia, de control de la detención, siempre que haya TV, audiencia en que no se discute nada de fondo sino que el Ministerio Público formaliza la investigación y el juez determina si la detención se encuentra ajustada a derecho o no. Nada más.
En el mejor de los casos el vociferante denunciante presenta una querella, la que deja presentada en el tribunal, frente a fotógrafos por cierto y, en la mayoría de los casos que me ha tocado conocer no se vuelve a saber más del personaje. Ello es atendible porque el caso dejó de ser noticia, el hombre sólo le interesa aparecer en la prensa. Cumplido el objetivo, ya no hay interés en el hecho. A nadie le interesa el resto, salvo al sistema judicial.
Pero esto no sólo sucede a nivel de autoridades, lo mismo ocurre a nivel general. Si a alguien le roban su auto, la persona recurre a cuanto esté a su alcance, redes sociales incluidas para lograr recuperar lo que le han robado.
La más de las veces la policía ubica, incauta y devuelve el auto (hecho pocas veces cubierto por la prensa), la víctima recibe la especie con satisfacción en la mayoría de los casos, aunque hay que hacer notar que en ocasiones se quejan por algún rayón o desperfecto (de todo hay en la viña del Señor). Para la víctima, la mayoría de las veces, recibido el auto, resuelto SU problema y pocas veces sigue colaborando con el accionar de la justicia. Ya no le importa el bien común, el propio está resuelto y se olvidas del tema.
Llegado el día del juicio, en un número no menor de ocasiones esa víctima o no aparece o pone dificultades para concurrir a la audiencia, lo que pone al fiscal en una difícil situación, pues no cuenta en la audiencia con una de sus principales pruebas.
La opinión pública olvida que al legar a la audiencia de juicio los jueces NADA SABEN SOBRE LOS HECHOS y debe resolver con la prueba que rinda el fiscal, y en el caso de un robo, si no está la víctima que reconozca a quienes lo asaltaron, el éxito se le pone difícil al fiscal. No hay que olvidar que el acusado no está obligado a declarar, hecho que no todas las personas saben, salvo los delincuentes.
Muchas veces los jueces en su fuero interno advierten que el acusado fue el autor de delito, pero no ha sido probado EN LA AUDIENCIA, luego tienen que ABSOLVER y aunque no se crea, es lo más difícil para un juez, pues su resolución no puede depender “porque le tinca”, sino que debe estar convencido de la culpabilidad por los medios de pruebas que se han expuesto en la audiencia de juicio.
Frente a la absolución de un culpable la gente se queda con la sensación de impunidad y culpan a los jueces.
La pregunta que queda en el aire, y que nadie se preocupa de responder, ¿PORQUÉ SE ABSOLVIÓ?
Dé usted lector la respuesta. Hasta la próxima.