A falta de horas para la elección a Gobernador Regional surgen varias incógnitas, difíciles de predecir en un cambio social establecido.
Si bien el escrutinio se divide entre una política tradicional y una candidatura independiente que irrumpe el panorama electoral, no es fácil saber si esta última alcanzará y capturará los votos llamados “flotantes” en el balotaje.
Por otro lado, se tiende a pensar que la candidata DC busca alienar aquellos sufragios establecidos con anterioridad, independiente de la tienda política, algo que podría resultar por la experiencia y el terreno allanado en el tiempo (incluso desde el mismo Core), donde muchos han empatizado o por lo menos prefieren trabajar con quien han tenido una vinculación.
En tanto, la candidatura independiente mantiene el llamado a quebrar lo establecido y vocifera la unión hacia liderar una reforma social exigida desde el histórico 18 de Octubre, pretendiendo transformarse en el “efecto inesperado” dando un golpe a la cátedra.
Hoy urgen cambios, lo que está impulsado por generaciones que exigen igualdad en el fondo y forma, algo que debe cambiar con prontitud en una región del Maule que pide una renovación drástica, pero que debe ser materializada sin mayores explicaciones ni discursos.
Lo cierto, es que quien asuma el sillón regional debe ser un protagonista idóneo que sepa interpretar las necesidades regionales, que realice políticas diferentes y rápidas no sólo en los discursos (que carecieron de profundidad), en uno de los procesos electorales más tensos vividos en los últimos años, en una zona que se ha sentido postergada y que busca un crecimiento nivelado e igualitario tanto en los sectores rurales como urbanos.
El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de VLN Radio.
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