El Lago Vichuquén atraviesa una emergencia ambiental sin precedentes. La proliferación de algas tóxicas, que ha provocado la muerte de fauna nativa y mascotas, obligó a las autoridades a decretar el cierre de sus aguas hasta marzo de 2026. El diagnóstico revela que más de 15 años de eutrofización, sumados a sequías y un manejo irregular de la barra del estero Llico, han llevado al ecosistema al límite.
En este escenario, la empresa DVS Tecnología, con sede en Puerto Varas y dos décadas de experiencia recuperando fondos marinos en el sur del país, propuso aplicar en el cuerpo de agua desplazadores de agua de alta eficiencia. Estos equipos simulan corrientes naturales para oxigenar la columna de agua, reducir la acumulación de nutrientes y devolver el equilibrio biológico al ecosistema.
Daniel Vega Salinas, fundador de la empresa, señala que la propuesta no consiste solo en mover agua, sino en comprender la regeneración del entorno. El plan incluye sensores de última generación, registro constante de oxígeno, salinidad y temperatura. Además de estudios científicos para determinar el tipo de bacterias y las condiciones exactas del sedimento antes y después del tratamiento.
A mediados de diciembre, con la autorización de la municipalidad y la alcaldía de mar, se realizó un estudio de campo que abarcó 18 puntos estratégicos del lago. Gonzalo Fernández, ejecutivo de la empresa, explicó que los resultados preliminares son preocupantes. "Se detectaron sedimentos negros con alto contenido orgánico, olores sulfurosos de descomposición y niveles de salinidad diez veces superiores a lo esperado para un cuerpo de agua dulce".
"Contamos con 11 años de investigación específica sobre este lago. Queremos poner nuestra tecnología para iniciar un proceso que devuelva la vida al Vichuquén", enfatizó Fernández.
El impacto económico ha sido devastador para una comuna de menos de cinco mil habitantes que depende del turismo estival. Gabriel Moraga, colaborador de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos, fue enfático: "El diagnóstico está claro; lo que falta es voluntad política para asumir una decisión de Estado que permita salvar el sistema lacustre".
Por su parte, trabajadores locales como el pescador Armando Navarro valoran la propuesta: "Si se hace con tecnología chilena y resultados probados, mejor aún. Todo lo que sea un aporte es bienvenido".
Vichuquén tiene hoy la oportunidad de transformarse de una zona de emergencia en un laboratorio natural de innovación, demostrando que Chile puede resolver sus crisis ambientales con ciencia y gestión propia.
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