"Se nos agotó la paciencia": Vecinos de Maule recurren a la justicia para exigir el cierre de planta por malos olores
Cinco organizaciones sociales del sector norte de la comuna interpusieron un recurso de protección en la Corte de Apelaciones contra la empresa "Food For Future", acusando que sus procesos de tratamiento de residuos orgánicos generan hedores insoportables. El tribunal de alzada acogió a trámite la acción y dio un plazo de ocho días al municipio para entregar antecedentes.
Cansados de vivir encerrados para evitar los malos olores, los vecinos del sector norte de la comuna de Maule decidieron llevar su problemática a la justicia. Representantes de cinco juntas de vecinos y organizaciones sociales presentaron un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Talca en contra de la empresa F4F (Food For Future), solicitando la paralización inmediata de sus faenas.
La acción judicial, patrocinada por el abogado Víctor Morales Núñez, busca amparar el derecho constitucional de los residentes a vivir en un medio ambiente libre de contaminación (Artículo 19 N°8), el cual aseguran está siendo vulnerado por las operaciones de la planta ubicada en el kilómetro 257 de la Ruta 5 Sur (Chacra Venecia).
Según los denunciantes, la planta —dedicada al bioprocesamiento de residuos orgánicos mediante el cultivo de larvas de mosca soldado negro— emana olores similares a "basura en descomposición", afectando la calidad de vida en villas como La Campiña, Brisas del Maule, Jardín del Norte y Villa Francia.
Ana Vilches Bravo, residente de Villa La Campiña y una de las firmantes del recurso, expresó la frustración de la comunidad: “Han pasado dos años desde que comenzamos conversaciones con el dueño, el gerente y el responsable de relaciones públicas, explicándoles cómo el mal olor nos ha afectado. La paciencia se agotó”.
El máximo tribunal de la región resolvió acoger a trámite el recurso de protección, ordenando a la Municipalidad de Maule que entregue un informe detallado con toda la información disponible sobre el funcionamiento y fiscalización de la empresa en un plazo perentorio de ocho días.
La comunidad exige que se decrete la paralización de la industria hasta que se garantice una solución técnica definitiva que elimine las emanaciones que provocan náuseas, dolores de cabeza y que impiden el desarrollo de una vida normal en sus hogares y en establecimientos cercanos, como la Escuela Antepehuen y el CECOSF de Villa Francia.
Cabe recordar que el conflicto no es nuevo. Ya en 2024, organismos como el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y parlamentarios de la zona habían oficiado a las autoridades sanitarias tras constatar denuncias por irritación en ojos y garganta en la población escolar aledaña, sin que hasta la fecha se haya logrado una solución definitiva.