El aumento de la violencia y el acoso escolar en los establecimientos educacionales se ha transformado en una preocupación constante para las comunidades educativas. Para analizar este fenómeno, la psicóloga infanto-juvenil Judith Lecaros profundizó en las causas detrás de estas conductas, apuntando a las nuevas presiones que enfrentan los jóvenes y al rol de la tecnología en su desarrollo.
La profesional explicó que esta realidad responde a una mayor demanda emocional y social de las nuevas generaciones. "Hoy la sociedad presenta muchas más demandas que generaciones anteriores (...), hay mayores demandas emocionales y sociales, tanto para los niños como para la familia y los colegios. Y eso podría generar estrés, sobrecarga emocional y dificultades para manejar el malestar emocional", detalló Lecaros.
En este contexto, la psicóloga enfatizó que, aunque la violencia es una conducta humana y su existencia no se puede negar, no debe ser aceptada como un medio para resolver conflictos. Para abordar esta problemática, recomendó trabajar desde la prevención positiva. "Hablar de la no violencia no es tan efectivo como hablar de cómo actuar frente a la violencia (...), es más efectivo abordar desde estrategias positivas que desde la estrategia negativa. Es decir, el buen trato, la buena convivencia escolar", sugirió la especialista.
Para lograrlo, destacó la necesidad fundamental de construir redes de apoyo consistentes. "Siempre va a ser trascendental las relaciones saludables que el ser humano en cualquier etapa de la vida pueda sostener con su red de apoyo. Que podamos contar con una red consistente, firme, cariñosa y presente", indicó, involucrando directamente a padres, cuidadores, instituciones y la sociedad en general.
El factor de las pantallas y redes sociales
Un punto crítico en el análisis de la psicóloga curicana es el impacto del uso de pantallas y redes sociales en el desarrollo infantil. Lecaros advirtió que la exposición sin supervisión a estos contenidos afecta profundamente a los menores, especialmente en una etapa donde aún están formando su identidad.
"El uso de pantallas en niños pequeños antes de los 5 años no es recomendable. A partir de los 5 años se puede usar pero muy restringido y supervisado. Y ya en la adolescencia puede haber un uso un poco más libre pero también debe ser acompañado por los padres", enfatizó la profesional.
La psicóloga alertó sobre los peligros de internet sin control parental: "El acceso a la información que existe a través de internet es demasiado libre, entonces cuando no es supervisado no podemos filtrar qué es lo que entra en la mente y en el sistema emocional de los niños que son más vulnerables, más sensibles, porque todavía no tienen una identidad tan firme como un adulto". Esto, concluyó, puede influir negativamente en cómo se perciben a sí mismos y a su entorno, siendo un factor clave a considerar frente a las actuales cifras de acoso escolar.
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