Frente a la inminente alza en el precio de los pasajes que comenzará a aplicarse en el transporte público rural de la provincia de Curicó, el presidente de la Asociación Gremial de Buses (Asobus) Curicó, Osvaldo Yáñez, entregó un sombrío panorama sobre la falta de herramientas estatales para mitigar este duro golpe al bolsillo de los usuarios.
El dirigente gremial fue enfático al señalar que, a nivel regional, no existe ninguna autoridad competente que pueda intervenir directamente para frenar el encarecimiento de las tarifas, ya que "no hay seremi en la región del Maule". Asimismo, Yáñez reveló que, pese a sostener reuniones con los gobiernos regionales, la respuesta fue tajante: "No tienen idea de lo que está pasando, además no tienen normativa como para poder inyectar recursos para evitar el alza, o sea, no fue un aviso, pero sin sustento reglamentario".
Esta situación impide que se aplique en la zona un beneficio similar al "fondo espejo" que opera en el transporte urbano de Santiago, dejando a los usuarios rurales desprotegidos frente al alza.
Ante este complejo escenario y la falta de subsidios, el representante de Asobus confirmó que el reajuste en las tarifas es ineludible. "El promedio entre un 40 y un 50 por ciento", estimó Yáñez sobre el alza que sufrirán los recorridos, advirtiendo que, a modo de ejemplo, el pasaje entre Curicó y Molina, que actualmente cuesta $1.200 pesos, "podría subir a 1.800" pesos.
El dirigente explicó que para el gremio "no es negocio subir la tarifa", sino "un tremendo lío que nos estamos tirando encima, pero no tenemos alternativa", concluyendo que, si los insumos bajan, "también va a bajar la tarifa".
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