Curicó

Vocero de toma Dragones Sur tras mesa de trabajo: "Entendemos la ilegalidad, pero pedimos dignidad en el proceso de salida"

Jean Johnson, representante de la comunidad haitiana del campamento, valoró la apertura al diálogo con las autoridades. Explicó que la crisis habitacional y las barreras sociales han empujado a cerca de 500 personas a vivir en esta ocupación irregular.

24 de Enero del 2026 · 15:46
ARCHIVO VLN

Tras la constitución de la mesa técnica que busca abordar el futuro de la toma "Dragones Sur", ubicada en el sector surponiente de la ciudad, los residentes del asentamiento entregaron su visión sobre el proceso de desalojo y recuperación del terreno fiscal. Jean Johnson, ciudadano haitiano y vocero del lugar, fue el encargado de transmitir el sentir de las familias tras la reunión con el municipio, la Seremi de Desarrollo Social y la Iglesia Católica.

Johnson valoró que se haya generado esta instancia de diálogo luego de una larga espera. En sus declaraciones, el dirigente fue enfático en aclarar la postura de la comunidad frente a la situación legal del terreno.

"La comunidad entiende la ilegalidad de la ocupación, pero solicita dignidad en el proceso de salida", afirmó Johnson, subrayando que la voluntad de los pobladores no es apropiarse del terreno, sino encontrar una solución habitacional justa.

Consultado sobre las causas que llevaron a la formación de este masivo campamento, Johnson explicó que no se trata de una decisión antojadiza, sino de una consecuencia directa de la crisis de vivienda que afecta al país. El vocero apuntó a las barreras sociales y económicas que enfrentan las familias extranjeras para acceder a un arriendo o casa formal como el detonante principal de la ocupación.

Las declaraciones de Johnson representan a un universo complejo. Según los datos que se manejaron en la mesa técnica, actualmente viven en Dragones Sur cerca de 500 personas. Si bien la mayoría son de nacionalidad haitiana, el asentamiento también alberga a grupos importantes de ciudadanos bolivianos y familias chilenas que comparten la misma precariedad habitacional.