Una preocupante situación está afectando a diversos sectores de la región del Maule, donde se ha detectado un incremento en el robo de medidores de agua potable. Este ilícito no solo interrumpe el servicio básico en los hogares, sino que conlleva un alto costo económico que debe ser asumido íntegramente por los afectados.
El gerente general de Nuevosur, Daniel Gutiérrez, explicó que muchas personas desconocen que el medidor es propiedad del cliente y no de la empresa. Por lo tanto, ante la sustracción del dispositivo, si bien la sanitaria acude para restablecer el flujo de agua mediante una conexión directa de emergencia, el proceso de regularización implica un desembolso significativo para la familia.
Según detalló el ejecutivo, el valor de un medidor nuevo, sumado a los "varales" —las estructuras de sujeción y tuberías asociadas—, puede alcanzar un promedio de 120 mil pesos. Este monto debe ser cubierto por el usuario para normalizar su conexión, transformando un hecho delictual en un grave perjuicio financiero para las víctimas.
Junto con la alerta por los robos, la sanitaria reforzó su llamado a cuidar los grifos, especialmente durante la temporada estival. Gutiérrez fue enfático al señalar que estos aparatos tienen como única función "salvar vidas", por lo que encontrarlos en mal estado durante un incendio puede marcar la diferencia entre controlar una emergencia o lamentar una tragedia humana.
Además, la manipulación ilegal de estos dispositivos genera graves alteraciones en la red. La apertura indebida de un grifo provoca la pérdida de hasta 60 mil litros de agua por hora —equivalente al consumo mensual de cuatro familias—, pero también causa bajas de presión en el vecindario y roturas en las tuberías matrices, lo que finalmente imposibilita que Bomberos pueda conectarse efectivamente ante un siniestro.
Ante estos hechos, Nuevosur solicitó a la comunidad denunciar tanto el robo de medidores como la manipulación de grifos a través de sus canales oficiales o llamando al 600 33 11000.