El Gobierno de Chile reaccionó con firmeza tras confirmarse la reciente decisión de Estados Unidos de revocar las visas de ingreso a su territorio para ciertos ciudadanos y funcionarios nacionales. La medida ha generado un clima de tensión diplomática y ha obligado a las autoridades chilenas a aclarar su postura respecto a la institucionalidad del país y sus relaciones con potencias extranjeras.
En una reciente declaración, una autoridad de gobierno confirmó haber sido notificada de que su visa para ingresar a Estados Unidos fue revocada por dicho país. Frente a esto, enfatizó que Chile posee una institucionalidad sólida en la que no se discrimina en función del origen de los distintos proyectos de inversión extranjera, asegurando que cada uno es analizado y evaluado estrictamente en su propio mérito. En este sentido, la autoridad gubernamental recalcó que ningún proyecto de esta naturaleza tiene la capacidad de amenazar la soberanía ni la seguridad nacional de Chile, aclarando además que en los últimos meses no se ha registrado ningún nuevo proyecto de esta índole que haya contado con la aprobación de la Subsecretaría de Telecomunicaciones para avanzar en su proceso.
Por su parte, el Gobierno respaldó esta postura y expresó un rechazo categórico, en los términos más enérgicos, a la medida adoptada por Estados Unidos. Según se indicó, esta decisión diplomática responde a una imputación que el Estado de Chile califica como absolutamente falsa. Desde el Ejecutivo argumentaron que ninguna acción del gobierno chileno ni de sus funcionarios puede ser considerada como un riesgo para la seguridad regional, ni para la seguridad nacional de Chile, y mucho menos para la seguridad nacional de Estados Unidos, catalogando la revocación de visas como una medida inaceptable.