Aunque los contratos con fecha de término definida poseen normativas precisas sobre su vigencia y posibilidad de prórroga, la legislación en Chile contempla circunstancias específicas bajo las cuales este tipo de vínculo laboral adquiere carácter indefinido.
El Código del Trabajo estipula tres situaciones concretas en las que la relación deja de ser temporal, con el objetivo de prevenir abusos y asegurar la estabilidad de cada trabajador.
La Dirección del Trabajo (DT) explica que un contrato a plazo fijo pasa a ser indefinido cuando el trabajador continúa prestando servicios después de la fecha estipulada para su finalización, y esto ocurre con el conocimiento del empleador.
El segundo escenario se presenta cuando el contrato a plazo fijo es renovado por segunda ocasión. La normativa permite únicamente una renovación; por lo tanto, al formalizar un tercer período, el vínculo laboral se consolida como indefinido.
El tercer caso se configura cuando se han suscrito más de dos contratos de carácter temporal con el mismo empleador, dentro de un lapso de 15 meses. Si durante este período se acumulan 12 meses de trabajo, ya sea de forma continua o discontinua, se presume que la relación laboral es de carácter permanente.
Estas disposiciones legales tienen como finalidad primordial proteger a los empleados, otorgándoles una mayor seguridad en su empleo. De esta manera, se busca impedir el uso indebido de los contratos a plazo fijo y garantizar que aquellos que trabajan de manera continua para una misma empresa accedan a un puesto de trabajo estable.