Nueva crisis política en Perú: José María Balcázar asume como presidente interino tras destitución de José Jerí
El izquierdista de 83 años gobernará el país vecino hasta julio próximo, luego de que el Congreso removiera al séptimo mandatario. Expertos advierten que la extrema fragmentación política mantiene una inestabilidad permanente, dificultando las relaciones internacionales, aunque la economía peruana sigue mostrando cifras positivas.
Perú vuelve a enfrentar un complejo escenario institucional tras un nuevo y abrupto cambio de mandatario. Este martes, el Congreso del país vecino eligió a José María Balcázar como el nuevo Presidente de la República, luego de destituir a José Jerí, quien alcanzó a estar solo cuatro meses en el cargo tras no superar siete mociones de censura en su contra.
Balcázar, político de tendencia izquierdista y de 83 años de edad, se convierte en la persona más longeva en asumir la jefatura de Estado peruana. Su elección, en la que obtuvo el 64% de los votos frente al 46% de la candidata derechista María del Carmen, refleja la profunda división del país. El nuevo presidente interino, cuya trayectoria ha estado marcada por controversias y denuncias, juró de inmediato y gobernará hasta el 28 de julio, fecha en la que deberá entregar el poder a quien resulte electo en los comicios previstos para el 12 de abril.
La salida de Jerí se suma a un extenso listado de destituciones y renuncias, recordando el caso de Dina Boluarte, removida en octubre de 2025 en medio de una severa crisis política y social. Para entender este fenómeno, Samuel Fernández, analista internacional de la Universidad Central, explica que Perú vive una crisis de enorme magnitud debido a la extrema fragmentación de su sistema, compuesto por más de 40 partidos políticos, lo que hace muy difícil que un presidente logre mantener un apoyo constante. Fernández detalla que esta inestabilidad se origina en disposiciones constitucionales que permiten vacar el puesto presidencial o censurar a la mesa del Parlamento, asumiendo este último el poder de forma interina.
A pesar de la turbulencia institucional, el especialista aclara que esta crisis es de carácter estrictamente político y no económico. Según Fernández, la economía peruana no ha presentado mayores problemas y mantiene una orientación positiva, con buenos resultados y cifras sólidas.
No obstante, el analista advierte sobre las consecuencias diplomáticas de esta constante rotación en el Ejecutivo. Al no existir acuerdos políticos firmes ni mayorías consolidadas, es altamente probable que la inestabilidad se repita. Esta situación, señala Fernández, dificulta enormemente las relaciones internacionales de Perú, incluyendo a Chile, ya que resulta complejo establecer con quién se debe entender el país, dado que los acuerdos pueden ser meramente provisionales y deben renegociarse con cada nuevo mandatario que asume por cortos periodos de tiempo.