Gobierno de Boric cerrará con el segundo peor crecimiento económico desde 1990

El mandato del Presidente Boric promediará un crecimiento anual de 1,9%, solo superado por el segundo gobierno de Bachelet. A pesar de los esfuerzos, la economía chilena avanza a un ritmo insuficiente para generar empleo de calidad y fortalecer su base productiva, dejando un legado de normativas con impacto limitado y cuentas públicas tensionadas.

04 de Febrero del 2026 · 10:55
Gobierno de Boric cerrará con el segundo peor crecimiento económico desde 1990
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El mandato del Presidente Gabriel Boric se perfila como el segundo gobierno con el peor desempeño en crecimiento económico desde el retorno a la democracia en Chile. Con un promedio anual de expansión de 1,9%, la administración se ubica solo por encima del 1,8% registrado durante el segundo período de Michelle Bachelet. A pesar de los esfuerzos gubernamentales por presentar una economía normalizada, la expansión proyectada del 2,3% para 2025 confirma que el país continúa avanzando a un ritmo insuficiente para generar empleo de calidad y fortalecer su base productiva.

Tras cuatro años de ejercicio en los que se prometieron reformas estructurales, el legado del gobierno se resume en un conjunto de normativas que, por sí solas, difícilmente representan un cambio fundamental en la vida de las familias. En un contexto de magro crecimiento que no ha logrado despegar de su nivel tendencial y una tasa de desempleo que se ha mantenido por sobre el 8% durante tres años, los logros más significativos se concentraron en la agenda laboral. La aprobación de la reforma de pensiones, la implementación de la Ley Karin, la reducción de la jornada laboral a 40 horas y el aumento del salario mínimo, si bien importantes, han conllevado un incremento en los costos laborales y de contratación.

En el ámbito de las cuentas públicas, la situación no es más alentadora. Se proyecta un tercer año consecutivo de incumplimiento de la meta de déficit fiscal, junto con serios riesgos de alcanzar el límite prudencial de deuda. Los recursos en el Tesoro Público son prácticamente inexistentes, con activos líquidos que apenas alcanzaron los US$ 46 millones en 2025, la cifra más baja en 15 años.

El Banco Central informó que la actividad económica de diciembre experimentó una expansión del 1,7%, cerrando el año 2025 con un alza del 2,3%. Esta cifra se situó por debajo de las proyecciones del propio organismo (2,4%) y del Informe de Finanzas Públicas (2,5%), y se encuentra muy distante de los años de bonanza económica de los gobiernos de Patricio Aylwin (7,4% promedio) y Eduardo Frei (5,5%). La capacidad de crecimiento durante el gobierno de Boric se vio limitada por diversos factores, incluyendo los efectos de los retiros previsionales durante el segundo mandato de Sebastián Piñera, que derivaron en una política monetaria contracíclica para contener la inflación; políticas desalineadas con la productividad que elevaron los costos de contratación; la burocracia estatal; y la incertidumbre como freno a la inversión.

A pesar de este panorama, los análisis expertos pronostican un mejor desempeño para 2026, con proyecciones de crecimiento que oscilan entre el 2,5% y el 2,7%. No obstante, estas cifras siguen siendo bajas para un país que enfrenta un mercado laboral debilitado, una informalidad que supera el 26%, cuentas fiscales tensionadas y una pobreza por ingresos que se mantiene por encima del 17%.

El cambio de ciclo político abre la oportunidad de reordenar prioridades. La reactivación del crecimiento exige avances en educación y capital humano, la modernización de infraestructura frente a crecientes riesgos climáticos, la recomposición de un marco laboral que incentive el empleo formal y el restablecimiento de la disciplina fiscal. Las señales anunciadas en materia de permisos, rebajas tributarias y reducción de burocracia podrían ser de ayuda, pero su impacto dependerá de una agenda productiva clara, capaz de elevar la productividad, la inversión y el bienestar de manera sostenida.

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