El presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), Pablo Milad, aprovechó su visita al Estadio Municipal Jorge Silva Valenzuela de Santa Cruz, donde acompañó el debut de Curicó Unido, para referirse con dureza a la violencia que sigue empañando el desarrollo del campeonato nacional. Consultada su opinión sobre los destrozos registrados recientemente, como la quema de butacas en el duelo entre Universidad de Chile y Audax Italiano, la máxima autoridad del fútbol chileno fue enfática en señalar que los clubes no pueden resolver esta crisis por sí solos.
Milad, quien no ocultó su fanatismo por el cuadro "tortero" asegurando que los colores no se cambian en el corazón, lamentó profundamente que un porcentaje ínfimo de asistentes termine dañando el espectáculo y los recintos deportivos. Ante este escenario, el dirigente hizo un llamado directo al nuevo Gobierno para agilizar las herramientas legales que permitan un control efectivo.
El mandamás del fútbol chileno reveló que el proyecto para oficializar el Registro Nacional de Hinchas, trabajado durante ocho meses junto al Ministerio del Interior, se encuentra actualmente estancado. Milad explicó que esta iniciativa, planteada como una "ley corta", otorgaría facultades claves para la identificación y sanción de los violentistas, pero lamentablemente está guardada en alguna gaveta o cajón de la cartera de Interior a la espera de ser reactivada.
Para el presidente de la ANFP, la solución pasa por endurecer la mano y replicar modelos exitosos como el británico. Según expresó, en Inglaterra la violencia se erradicó con cárcel efectiva, por lo que instó a las autoridades a tomar el toro por las astas y aplicar leyes duras. Milad concluyó advirtiendo que, sin el respaldo del Estado y una normativa robusta, el fútbol está impedido de solucionar un problema que es de carácter país y social.
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