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Linares baja su décima estrella en la Liga Nacional de Vóleibol

En una definición de infarto disputada en el Parque Estadio Nacional, el sexteto maulino revirtió la llave ante Murano y demostró su jerarquía.

26 de Enero del 2026 · 11:15
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Linares escribió este fin de semana una nueva página dorada en su historia al consagrarse campeón de la Liga Nacional de Vóleibol A1 (temporada 2025-2026), obteniendo así su anhelada décima estrella.

Tras superar a la Universidad de Concepción en semifinales, los linarenses llegaron a la definición con la presión en contra, luego de haber caído en casa por 2-3 ante Murano en el partido de ida disputado el viernes.

CoEl escenario para la revancha fue el Centro de los Deportes Colectivos del Parque Estadio Nacional. Con las gradas llenas y una hinchada que viajó para alentar, Linares sacó a relucir su estirpe copera.

En un duelo dramático y de alto vuelo técnico, los dirigidos por Jaime Grimalt lograron imponerse en cinco sets. Con parciales de 25-23, 23-25, 18-25, 25-19 y 15-10, el equipo maulino selló la victoria definitiva, desatando la algarabía de la "marea albirroja".

El triunfo tuvo un sabor especial, marcado por las denuncias previas que el club realizó contra la Fevochi por supuestos vicios en el proceso. Tras el partido, el DT Jaime Grimalt no ocultó su emoción ni su molestia con la dirigencia nacional. "Estábamos convencidos de que íbamos a ganar esto, aunque nos costó una enormidad. Tuvimos que superar todas las decisiones de nuestro ente federado... pero lo que vale es la alegría de los jugadores. Esto va a significar una nueva luz para reorganizar nuestro vóleibol", declaró el estratega.

Por su parte, Thomas Acevedo, elegido el Mejor Armador del torneo, destacó la fortaleza mental del plantel: "Estar en desventaja nos levantó mucho más fuertes. Jugamos quince sets seguidos, hay un desgaste, pero estas instancias se ganan con el corazón y con la mente".

Lluvia de Premios La jornada fue redonda para Linares, que acaparó los premios individuales:

Con este título, Linares reafirma su estatus como la capital del vóleibol chileno, llevando la copa nuevamente a las vitrinas del Maule.