Un extenso calvario llegó a su fin para Bernardita Morales (74), dueña de una vivienda ubicada frente a la Población Curicó (a un costado del skatepark en el Parque Cerro Condell) que, tras permanecer tomada por años, fue finalmente demolida debido a las incivilidades y el foco de delincuencia en el que se había convertido.
La propietaria, visiblemente afectada pero aliviada, compartió su testimonio sobre la lucha legal y administrativa que enfrentó para recuperar el control de su terreno.
Morales relató que el problema comenzó hace aproximadamente tres años, cuando sufrió una grave lesión que la obligó a abandonar temporalmente el inmueble. "Yo me caí, me quebré la cadera y mi hija me llevó para su casa. Entonces quedaron aquí sola la esta, y dos grupos andaban peleando y la quemaron por tomarse la casa", recordó la dueña, asegurando que desde entonces el lugar fue ocupado por individuos violentos que utilizaban el espacio para el consumo de marihuana y otras actividades ilícitas durante la noche.
Frente a esta situación, la propietaria inició diversas gestiones legales que resultaron infructuosas. "Yo esto lo tenía en la Fiscalía", afirmó Morales, lamentando la insólita respuesta del Ministerio Público frente a la ocupación ilegal de su propiedad. Según su testimonio, la Fiscalía determinó que "no procedía sacarlos", una resolución que la dejó en la más absoluta indefensión y que, a su juicio, evidencia la inacción del ente persecutor frente a este tipo de delitos. "Ni siquiera el fiscal vino a ver el terreno para nada", cuestionó la mujer.
La frustración de la dueña se vio acrecentada por las críticas de los propios vecinos del sector, quienes la responsabilizaban por el abandono del lugar. "Todo el mundo le echa la culpa a los dueños, y resulta que no saben todos los trámites que yo he hecho", expresó Morales, detallando que incluso Carabineros se vio impedido de actuar por falta de la documentación pertinente en su momento. "No están en los zapatos de uno, uno está perdiendo todo. Yo perdí todo", lamentó.
Finalmente, la solución llegó gracias a la intervención del municipio local, cuyo equipo jurídico revisó los antecedentes y procedió con el desalojo y posterior demolición de las ruinas. "Al final, resulta de que, gracias a Dios que ahora el señor alcalde se puso con una", agradeció Bernardita Morales, valorando que la acción municipal permitirá recuperar la tranquilidad del sector y poner fin a un largo proceso de angustia.