Tribunal de Curicó ordenó reintegrar a alumno que amenazó de muerte a compañeras en Colegio Cristiano
El estudiante, de 20 años de edad, fue detenido por Carabineros tras agredir verbalmente a sus compañeras de 17 años, pese a lo cual se decidió que siga asistiendo a clases
Las apoderadas de dos alumnas del Colegio Cristiano de Curicó se manifestaron en contra de la decisión del Juzgado de Garantía local, luego de que este ordenara reintegrar a un estudiante de 20 años que las amenazó de muerte en la sala de clases y delante de sus profesores.
Según la madre de una de las adolescentes, Elena Ordenes, el hecho ocurrió hace dos semanas cuando “estaban haciendo un trabajo y las niñas le piden que no se entrometa. Él se enoja y emite amenazas gravísimas en su contra, a mi hija le dijo que sabía dónde vivía, le describió su casa y a su hermano, que tiene discapacidad. Les dijo que las iba a matar y a colgar, que iba a reventarles la casa”.
“El colegio no me dio ninguna solución y llamé a Carabineros. Al joven lo sacaron esposado”, relató la mujer, quien refirió que, en la cuenta de Instagram del detenido, este exhibe armas y drogas.
Sin embargo, en la audiencia de formalización de cargos contra el estudiante, el tribunal determinó reintegrarlo a clases, por lo que el agresor y sus víctimas compartirían el mismo espacio todos los días. Por ello, la apoderada decidió retirar a su pupila.
“Es una burla y una vulneración a los derechos de mi hija. Ella está con tratamiento sicológico y siquiátrico importante”, relató la denunciante, agregando que la otra compañera también está bajo atención médica “producto del miedo que les produce esta situación, de tenerlo cerca y las amenazas que sufrieron”.
Por otra parte, indicó Elena, el colegio ofreció como solución que tanto el sujeto como las alumnas alternen su presencialidad en clases para no estar juntos, lo que fue calificado como absurdo por sus madres.
“Como apoderados de las dos víctimas, estamos desesperados porque el colegio no nos ofrece una solución real. Tener al agresor con ellas todo el día y con el miedo que pueda producirse cualquier cosa, que una de las niñas caiga en una crisis nerviosa, es angustiante (…) Es una inconsecuencia de parte de la justicia darles protección fuera del establecimiento, cuando el contacto lo tienen adentro”, acusó la denunciante.