La noche de este martes, la desesperación se apoderó de las calles a medida que los conductores se agolpaban en las distintas estaciones de servicio, intentando ganarle al reloj para llenar sus estanques antes del inminente y significativo aumento en el precio de los combustibles.
En medio del caos vehicular y las largas filas, uno de los conductores que aguardaba pacientemente su turno compartió su testimonio, el cual dejó en evidencia la frustración generalizada ante esta medida. "Demasiado tráfico, la verdad, un caos total, se vuelve todo un desastre, todo el mundo se desespera ante la situación", expresó el automovilista mientras esperaba para cargar el estanque de su vehículo.
Para el conductor, el ahorro momentáneo no compensa el impacto real a futuro. "Cargar combustible es un ahorro, no sé, 10.000 pesos, pero en sí es la punta del iceberg, como se dice, porque al final te ahorras 10.000, pero después te lo van a sacar con todos los productos", analizó críticamente, dejando entrever el "efecto dominó" que tendrá esta alza en la economía.
Además, el automovilista hizo un paralelo preocupante al comparar la situación de esa noche con la profunda crisis vivida en su país natal. "Esto me recuerda a Venezuela un poco", confesó, detallando que "en 2016, 2017, y 2018 fue un caos total en Venezuela, se formaban filas de dos, tres días, hasta cuatro días", un recuerdo que resurgió al presenciar el comportamiento y la ansiedad de los conductores frente a los surtidores chilenos.
Otro de los conductores afectados por esta situación compartió su frustración tras no lograr abastecerse. “Andamos buscando nosotros ahora (…) y no encontraron absolutamente nada, que no, que supuestamente hasta las 8 de la tarde, pero no”, lamentó el usuario, quien detalló que necesitaba el combustible con urgencia “para el tractor”, dejando en evidencia cómo esta situación impacta directamente en las labores agrícolas de la zona.
El caos se agudizó debido a la falta de información clara por parte de los recintos. Diversos conductores reportaron que, tras esperar más de una hora, recién al llegar a los surtidores se les informaba sobre la inexistencia del producto. Ante esto, los usuarios solicitaron mayor empatía y proactividad a las estaciones, sugiriendo la instalación de letreros informativos para evitar esperas inútiles, especialmente considerando la alta presencia de vehículos diésel que aguardaban su turno.
El panorama de escasez no se limitó a un solo sector. Según reportes de otros usuarios, en la estación Shell de Aguas Negras solo quedaba combustible de 97 octanos, mientras que en la sucursal de Santa Fe también se agotó el diésel, lo que obligó a muchos a peregrinar por la ciudad en busca de abastecimiento en medio de la incertidumbre.
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