Los mitos sobre la donación de órganos
En Chile la cifra de donantes efectivos disminuye año a año.
En nuestro país todos somos automáticamente donantes desde los 18 años, a menos que manifestemos que no lo somos a través de una declaración jurada. Sin embargo las cifras de donantes efectivos disminuyen año a año.
Para poder ser considerado para un trasplante, la persona debe haber fallecido por muerte encefálica o cerebral. Esto quiere decir que se hayan producido daños irreparables en el encéfalo que finalmente llevan a la muerte. Al mismo tiempo, la muerte encefálica debe producirse en un centro médico capacitado para mantener en funcionamiento los órganos que van a salvar la vida de otra persona.
En Chile, solo el 2% de los fallecimientos se produce debido a muerte encefálica y en condiciones para poder trasplantar. De ese porcentaje, sólo la mitad accede a donar sus órganos, por lo que el universo de donantes efectivos es muy limitado.
Quienes se declaran no donantes lo hacen por razones religiosas o de valores personales, pero una gran parte se excusa basándose en mitos que rodean la donación y el trasplante de órganos.
Aquí hacemos una revisión de los más repetidos.
Mito 1. "Si eres donante, médicos y paramédicos te dejarán morir para poder usar tus órganos en trasplantes"
Totalmente falso, tanto médicos como paramédicos siempre van a intentar salvar la vida por todos los medios, no hacerlo va en contra de la ética y de los protocolos vigentes en Chile.
Mito 2. "La lista de espera favorece la donación a personas influyentes o con plata"
Falso. La idea de que una persona influyente pueda mover hilos para estar en una posición ventajosa en la lista de espera no es posible. Esta es manejada por el Instituto de Salud Pública y es totalmente transparente, transversal y no distingue a los pacientes por nada más que su condición de salud.
Mito 3. "Existe la posibilidad de estar vivo cuando te saquen los órganos"
Esto es imposible. Solo se hablará con la familia respecto de la donación de los órganos de su ser querido una vez que la muerte encefálica fue certificada.
Mito 4. "Los órganos son vendidos en el mercado negro"
En Chile, la venta de órganos es ilegal y está penada con cárcel de acuerdo al artículo 13 de la Ley de Trasplantes. La ley estipula para los casos en que uno mismo sea quien venda sus propios órganos una pena de presidio menor en su grado mínimo, sanción que aumenta en caso de que se trate de un tercero quien comercialice los órganos.
Mito 5. "El cuerpo podría quedar en mal estado y no permitirá un funeral normal, lo que aumentaría el dolor de la familia"
Otro gran temor de las personas es el estado en que queda el cuerpo luego de la extracción de órganos. Muchos piensan que el aspecto no permitiría un funeral normal, lo cual podría causar más dolor en sus familiares.
Mito 6. "Si muero, automáticamente mis órganos serán donados si no manifesté la voluntad de no hacerlo"
Esto no es cierto. Si bien la ley establece que los mayores de 18 años son donantes automáticamente a menos que realicen una declaración jurada ante notario manifestando lo contrario, la familia es siempre la que tiene la última palabra.
Mito 7. "Se extraen órganos que no fueron donados"
Al momento de constatarse la muerte encefálica, cumpliendo con el protocolo y luego que la familia acceda a donar los órganos, se llenan formularios en donde los seres queridos del difunto especifican que órganos se donarán y cuáles no.
Mito 8. "La familia del donante se encarga de los costos del trasplante"
Esto no es así. El reglamento de la Ley de Trasplantes establece claramente que todos los gastos asociados al trasplante, desde la extracción hasta la inserción del órgano, deben ser costeados por el sistema de salud al que este afiliado el receptor.
Mito 9. "La familia sabrá quienes recibieron los órganos de su ser querido"
Al ser un acto altruista, este se realiza de forma totalmente anónima. La familia del donante nunca sabe quién finalmente recibió el órgano de su ser querido y el receptor tampoco conoce a su donante.
Mito 10. "Uno no se puede arrepentir de ser donante"
Falso. Pese a que todos somos donantes, si alguien en cualquier momento de su vida se arrepiente de esto o no quiere serlo, puede realizar la declaración jurada para ser incluido en la lista de no donantes.