En un avance médico sin precedentes, España ha sido escenario del primer trasplante de cara del mundo realizado a partir de la donación de una persona que recibió la eutanasia. La intervención, calificada como “muy difícil y muy compleja”, tuvo lugar en el prestigioso Hospital Vall d'Hebron de Barcelona.
Este procedimiento marca el sexto trasplante facial llevado a cabo en territorio español y el número 54 a nivel global. Sin embargo, su singularidad reside en el origen del rostro donado, una circunstancia que ha permitido una planificación quirúrgica innovadora.
La operación requirió la colaboración de más de 100 profesionales y meses de exhaustivas reuniones. Una de las claves del éxito fue la aplicación de la planificación 3D, utilizando guías de corte tanto para la receptora como para la donante. Dado que la donante había decidido someterse a la eutanasia, los equipos médicos pudieron anticipar el proceso y crear modelos tridimensionales detallados, optimizando cada etapa del trasplante.
La receptora, identificada como Carme, se encontraba de vacaciones en Canarias en julio de 2024 cuando una picadura de insecto desencadenó una infección que derivó en sepsis. La gravedad de la situación provocó una necrosis en múltiples tejidos de su cuerpo, afectando su cara, boca, lengua y músculos faciales, y la dejó luchando por su vida durante aproximadamente dos meses.
Tras acudir al hospital, en diciembre de ese mismo año, se le propuso el trasplante de cara como una de las alternativas terapéuticas. La aparición de una paciente que había solicitado la eutanasia debido a problemas genéticos abrió la puerta a esta posibilidad.
La cirugía de trasplante facial es un procedimiento de larga duración, que puede extenderse hasta 24 horas, e involucra la transferencia de tejido facial completo, incluyendo piel, músculos y vasos sanguíneos, entre otros componentes vitales.